Diario de Burgos (9-marzo-2011)
Autor: Miguel Ausín González
Bienvenidos Hijos de la libertad
El 3 de abril recalará en Burgos la gira nacional del musical “Hijos de la libertad”, después de haber sido representado en Madrid, Getafe, Alcalá de Henares, Huesca, Zamora, Cáceres, Tenerife y Pamplona por un grupo de cincuenta jóvenes actores, músicos y cantantes. Se trata de una historia envuelta en rebeliones, que conmovió los cimientos del imperio Romano y de perenne actualidad. Onésimo, Filemón y Pablo de Tarso: tres hombres, una promesa de libertad y el descubrimiento del amor más grande. Este musical es, también, exponente de una nueva cultura emergente, bautizada como la “Positive Revolution”, y protagonizada por casi un millar de jóvenes en la capital de España. Nuevos protagonistas para un mundo nuevo con bailes, canciones y diversas coreografías.
Contrasta esta propuesta en positivo, original, creativa, respetuosa y tolerante, con la conocida como “brown revolution”, apadrinada por Almodóvar en el cine y secundada por la saga “Torrente” de Segura, o la ultima muestra, “Pa negre” (guerracivilista y anticlerical), premiada con los “Goya”. O, trasladada al teatro, con “Gólgota picnic”, un burdo montaje a la moda imperante: crucifixiones burlescas, travestismo, esputos y regurgitaciones. Cine y teatro ideológico, a costa del pringue presupuestario. El “pa negre” de nuestros días, mientras un millón de compatriotas acuden a los comedores sociales. Llueve sobre mojado. Tal vez, por ello, la “brown revolution” intuye su fecha de caducidad. “¡No conectamos con el público!” ha confesado abiertamente Alex de la Iglesia, ex presidente de la Academia de Cine, antes de dimitir.
La verdadera cultura debe prestarse a remover conciencias, no a revolver estómagos, a interrogar a la razón y la sensibilidad del espectador, no a herirla, y a despertar lo más noble del ser humano, no a adoctrinarlo. Por fortuna, lo nuevo está aquí. “Hijos de la libertad” es una esplendida obra de teatro musical con ritmo juvenil, aire fresco y renovado, apta para todos los públicos. Y con un sorprendente elenco de actores que compaginan los estudios en el instituto o la universidad con los ensayos, desplazamientos y numerosas representaciones, sin cobrar del erario público. Independientes. Creíbles. Una saludable y prometedora novedad. ¡Viva la Positive Revolucion! Rebeldes con causa, tal vez, “políticamente incorrectos”. Libres e inconformistas.
Parafraseando a un viejo “rockero”: Bienvenidos hijos de la libertad. Gracias por venir aquí.