Olmo

Solo en mi soledad
¿qué quieres Tú de mi?
No sé si es que soy yo
que me empeño en sufrir.
No entiendo este dolor.

En esta noche,
miles de sueños
vuelan sin dueño
a otro lugar.

Y al monte subí
tratando encontrar
un rastro de Ti,
la estrella Polar,
un claro de luz,
un poco de paz,
sentido a esta cruz,
silencio mordaz.

Y en tus brazos,
Padre Providente,
busqué mi consuelo
y encontré la fuente
del más puro amor.

Y un destello
de luz cegadora
surcó por mi mente
y en susurros decía
espera y verás.

¿Cómo poder distinguir
si llego a confundir
orgullo y humildad?
¿Cuánto de esto hay de mí?
¿Cuánto de Ti es verdad?

En este desierto
mi alma sedienta
desnuda y hambrienta
esperará.

2008 © San Pablo Comunicación SSP