Se fueron las palomas surcando el cielo azul.
Me fuí de tu vida creyendo que eras Tú
la razón de mi falta de libertad
y tuve que volver de nuevo al hogar.
Somos las manos y los pies,
la fuerza de la fe,
sandalias y bastón para Jesús.
Pero nos haces fala Tú,
tu eterna juventud para sembrar.
Pero nos haces falta Tú,
tu eterna juventud para sembrar.
Llegó aquella noche y quise echarme atrás,
tu mano en mi mano me hizo descansar.
Y pensé que a tu lado yo estaba bien,
mañana si Tú quieres comenzaré.
Somos las manos y los pies...
Anduve caminos siguiendo tu caminar.
Me hiciste sencillo, sediento de libertad
y jamás quisiera volver a atrás,
a tu lado se comparte mejor el pan.
Somos las manos y los pies...