Las diez canciones que componen este disco son fruto de la experiencia de convivencia y oración de los autores con las religiosas Redentoristas Contemplativas del Monasterio de Cristo Redentor durante la JMJ de Madrid y del ejemplo de vida contemplativa de estas religiosas. Las letras se inspiran en las obras de su fundadora, la venerable María Celeste Crostarosa, mística italiana del siglo XVIII, concretamente en los libros Diálogos del Alma y Grados de Oración, textos que contienen una altísima experiencia de ascetismo y misticismo, y buscan el encuentro con el Amado en el Huerto Cerrado de sus delicias, como dice el Cantar de los Cantares.
Letra y música: Vicente Muñoz Esteban, O.P. Arreglos: Rafael Martínez Intérpretes: Elisabet del Castillo (1, 3, 4, 6, 7, 9, 10 y 12) Fernando Vázquez (1, 2, 4, 5, 7, 8, 10 y 11) Técnico de sonido: Mario Dell Grabado en los estudios
El Musical de la Madre Cándida, en el Auditorio
Ana Baena (Atlántico)
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No se puede amar si no se es uno mismo. Yo, desde que recuerdo, he hecho canciones. Todos los motivos de mi trayectoria vital han sido buenos para componer: mi madre, la adolescencia, cuando me enamoré, los poemas de un amigo, el primer embarazo de Teresa, el nacimiento de mis hijos, su primera infancia, la enseñanza de las formas musicales, la didáctica en general, cada sonrisa, cada decepción, las historias que me llegaron al corazón, las historias imaginadas a partir de una mirada… y, por supuesto, la mayor de mis búsquedas: la fe y la reflexión cristiana.