Daniel Poli
Hay muchísimos pasajes en la Bíblia
que hacen referencia al arte y a la música, muchos más de los que uno se
imagina. Algún autor menciona 839 referencias bíblicas sobre música, cantar,
instrumentos... o palabras afines. Todos estos textos no pueden servir como
ayuda y guía a la hora de plantearse algunas cuestiones... ¿cuál es el lugar que
ocupamos los músicos y los artistas dentro del Plan que Dios tiene sobre el
mundo?, y ¿cuál es nuestra función dentro del Pueblo de Dios que es la
Iglesia?
Es probable que el más citado de los textos bíblicos en
ambientes "musicales", tanto católicos como evangélicos, sea el pasaje de 2
Crónicas cap. 20. El rey Josafat, ante una inminente invasión de pueblos
enemigos se atemoriza y ordena ayuno y oración en todo Judá. El Espíritu de Dios
responde por boca de un profeta que anuncia al rey y al pueblo que no tendrán
que pelear, que Yavéh ganará la batalla por ellos y ellos podrán observar la
salvación de Yavéh.
Y aquí viene el versículo 21: "después de haber
conversado con el pueblo, dispuso a los Cantores de Yave y a los Salmistas (es
decir, a los músicos del Templo) que marcharían al frente de las tropas vestidos
de ornamentos sagrados cantando "Alaben a Dios porque es eterno Su Amor". Al
comenzar las aclamaciones y alabanzas de este grupo de músicos y del pueblo
entero, Dios les concede una victoria milagrosa e inesperada : los distintos
pueblos que pretendían invadirlos se pelean entre ellos y se mataban unos a
otros entre sí. Y aquel lugar se llamó desde ese día el valle de Beraká que en
hebreo quiere decir "bendición", pues allí los bendijo Yavéh.
Pensando en
nuestra realidad y en nuestras batallas cotidianas no resulta difícil pensar en
nuestros enemigos de hoy: el Secularismo, es decir, la ilusión de querer
construir el mundo a espaldas de Dios y prescindiendo de Él; el Materialismo, es
decir, la negación de la dimensión espiritual de la vida, del hombre y de la
creación, que muchas veces nos lleva a las injusticias, la explotación o la
insatisfacción que reina en nuestra sociedad de consumo... Y cómo olvidar el
Sincretismo religioso y espiritualista de esta sociedad posmoderna de final de
siglo. Como en una ensalada, muchos hoy obtienen una mezcla de respuestas
inverosímiles a cuestionamientos profundos y verdaderos sobre la dimensión
transcendente de la propia vida. Mencionar aquí el espiritismo, la creencia en
horóscopos, reencarnación, magia y hasta hechicería de traje y corbata...entre
tanta oferta y demanda...No creo que sea exagerado decir que muchas veces los
medios de comunicación se han transformado en portavoces y "profetas" del
secularismo, el materialismo y la New Age... Esta batalla es de toda la Iglesia.
No se pelea con reprimendas, agresiones o nuevas inquisiciones... A esta batalla
la Iglesia de hoy la llama "Nueva Evangelización" y debe hacerse con las armas
de la fe y la metodología del amor que nos enseñó Jesús. No necesitamos un nuevo
Evangelio, pero sí una Nueva Evangelización. Será por eso que a los músicos nos
seduce este texto del segundo libro de las crónicas: Los músicos al frente...,
exponiéndose y abriendo camino..., en un lugar de compromiso y protagonismo en
la batalla.
Los frentes de batalla son múltiples en el terreno de la música y el arte; por mencionar algunos entre otros:
* Música de evangelización para jóvenes : con un lenguaje y ritmo acorde a la realidad juvenil, se trata de reflejar por un lado la vida y las experiencias de los propios jóvenes, con el fin de iluminar esa realidad con la luz de Cristo a través de la proclamación del Kerigma.
* Música litúrgica para nuestras celebraciones y también música de alabanza y adoración para la oración comunitaria y personal.
* Música testimonial, la que a través de una crítica social, se transforma en un canto por la dignidad del hombre, por la justicia y la paz.
* Música infantil para catequesis y evangelización de niños.
Y un párrafo especial para los que
tienen un llamado a ser presencia de arte cristiano pero insertos en el ambiente
secular; es decir, el mundo de los medios de comunicación y la cultura. Tarea
difícil esa de lograr una "síntesis entre la fe y la cultura", que consistirá en
lograr el sutil equilibrio de "estar en el mundo sin ser del mundo", rescatando
valores y estando abierto a todo lo bueno, pero también denunciando
antivalores...Y con un especial cuidado de no mimetizarse con el medio, es
decir, no perder nunca la identidad cristiana, no esconder la fe ni avergonzarse
de Jesucristo por "cuestiones de marketing". Esto se logra a través del tiempo y
de una experiencia de cristianismo encarnado en la realidad, pero, a la vez,
enraizado en el asiduo alimento de la oración y la Palabra de Dios.
Por
último pensemos en la imagen de aquellos músicos, saliendo a la batalla unidos a
todo el ejército, en común con su pueblo...Dios no necesita "Rambos"...Él está
formando un ejército... Por eso todo artista debe tener una pertenencia real y
concreta en una comunidad eclesial. Si bien es cierto que este ministerio tiene
algo de "itinerante", es más cierto aún que no se puede estar sin echar raíces
en una comunidad que nos contenga, que nos aliente, que nos ayude... El otro
aspecto a tener en cuenta es el de fomentar la unidad entre artistas. Estamos
pescando por separado "con caña", y nuestro trabajo va a ser más eficaz si nos
unimos y "pescamos en red".
Así Dios hará surgir una nueva corriente de
artistas cristianos protagonistas en la Nueva Evangelización. María,
"cantautora" del Magnificat, camine al frente de nuestro ejército y nos vuelva a
hacer decir : "Hagan todo lo que Él les mande" (Jn 2, 5).